Testimonios

Testimonio real (Anónimo)

Por una de esas casualidades de la vida me dirigí al Centro de Orientación familiar COF a través de un amigo sacerdote conocedor de esta fundación; de modo, que así llegaba a ésta durante un nevado día de diciembre a unos 200 Km. de la ciudad donde yo vivo: ¿merecería la pena recorrer esos Km. todas las semanas?.

Deciros que el motivo de dirigirme aquí era una profunda depresión, tanto es así que el primer día de mi cita no me sentía con fuerzas ni ganas de desplazarme hasta allí: así que llamé para anular la cita pero las palabras del psicólogo que durante este periodo me acompañaría me hicieron reaccionar: ¿Quieres salir de esto?, "entonces no debes hacer lo que te apetece sino lo que te conviene", no se de dónde ni cómo saque fuerzas pero el caso es que viajé hasta allí , llegué con salud, sin problemas económicos pero "sin sentido a la vida". La persona que me esperaba me escuchó, me escuchó y no me juzgó en ningún momento.

Durante las primeras visitas le fui explicando mi "sin sentido de la vida", (en realidad hasta ahora no lo veía; tenía ojos pero no veía, tenía oídos pero no escuchaba) sus palabras me reconfortaban pero cuando volvía a casa al día siguiente todo era lo mismo: oscuridad, solo oscuridad.

 

 

Poco a poco esta persona me enseño a "sentir", sentir mi respiración, el latido de mi corazón, oler, ver y me di cuenta entonces que "ese mundo" que siempre había estado ahí desde que nací era totalmente nuevo para mí y lo empecé a descubrir.

El miedo era otro compañero que siempre iba conmigo, de modo que, la persona que me ha estado ayudando se enfrento conmigo a él: "miedo a lo desconocido", llegué a la conclusión de que para conocer lo desconocido debía andar primero por el camino de lo desconocido; ¿ y por qué arriesgarse?: porque lo conocido hasta ahora no le daba sentido a mi vida.

Poco a poco mi psicólogo pasaba a ser mi amigo y en una de esas charlas le pregunte por Dios, pues desde hacía ya un tiempo sentía inquietud hacia ese "desconocido Dios" para mí, Debo aclarar que mi amigo me habló de Él porque yo se lo pedí, pues él escucha y ayuda a personas de diferente sexo, raza y religión. Empecé a interesarme y a aprender sobre Él y puedo decir que en esos momentos de búsqueda y aprendizaje sentía paz.

 

De la mano de mi amigo empecé a despertar de un largo letargo invernal: la vida tiene lados muy malos pero también muy buenos y dependiendo de la actitud que tomes ante ellos le podrás dar o no sentido a tu vida, incluso pienso que la depresión que me acompañaba era un medio del que Dios se valió para que yo llegase a este lugar para así poder empezar a conocer ese sentido.

Mi amigo también me invito a que conociese y saborease "el amor": amarse a uno mismo para así poder amar a los demás y ¡Cómo me gusta este sabor.!; al amar a los demás nos estamos amando a uno mismo.

Y así cada día voy descubriendo, sintiendo, amando y disfrutando de las pequeñas cosas, ya que son estas en realidad las que hace que cada día sea distinto y pleno.

Ahora las visitas son más espaciadas, me encuentro con fuerza e ilusión: buscar un trabajo, conocer a gente, es decir, estar abierta a lo que pueda venir.

Quiero resaltar que tengo muchos motivos para dar gracias: gracias la sacerdote que me remitió al COF, al COF que me facilitó a este psicólogo, a mi psicólogo, ahora mi amigo, y a Dios que ha unido todos estos eslabones para ponerme en el camino hacia una vida más plena.



Firmado: testimonio anónimo de persona atendida en el COF

Sede Central: Avda. Isabel de Farnesio, 9

Boadilla del Monte (Madrid)

CIF: G84716885

646 17 57 03

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