Testimonios

Testimonio real (Anónimo)

Hace cinco años, conocí el COF por medio de unos buenos amigos. Empezamos haciendo un curso de monitores de planificación familiar natural, y terminamos (mi marido y yo) involucrándonos un poco: impartiendo algunas charlas y también como voluntarios en la acogida de las personas que vienen al COF buscando ayuda.

Yo siempre he tenido claro que todas las personas, tarde o temprano, pasamos situaciones difíciles en nuestra vida. Soy católica por lo que en las varias situaciones difíciles que, por ahora, me ha tocado vivir, como la enfermedad de mi primer hijo o la enfermedad de mi padre, me he apoyado en Dios y Él nunca me ha defraudado. Yo me he puesto en sus manos y he intentado acoger su voluntad.

Desde siempre, he estado a favor de psicólogos, psiquiatras y profesionales que pueden ayudar y, que de hecho esa es su misión: ayudar en temas concretos. Igual que si te rompes una pierna, acudes al traumatólogo y no dudas en si ir o no, pues veo lo mismo en otro tipo de “dolencias”, aunque sean más difíciles de identificar.

Hoy en día veo a tanta gente desesperanzada, tanta gente que se da por vencida en lo que significa el día a día del matrimonio, los problemas con los hijos, el estrés… Por eso, cuando descubrí el COF me pareció algo maravilloso, una ayuda al alcance de todos. Desde entonces, en cuanto me parece ver o intuir un pequeño problemilla asomando en alguien siempre ofrezco la posibilidad de acudir al COF. Porque pienso: qué persona con una situación difícil, que sufre, no querría ser escuchada, acogida y poder descansar y dejarse ayudar.

 

Y cual ha sido mi sorpresa cuando mucha gente lo rechaza, o no se atreven porque no le ven realmente la utilidad. Yo pienso que la oración es un maravilloso don que Dios nos regala y que funciona. Sí, no tengo duda alguna de ello, por propia experiencia. Pero en determinadas situaciones, quizás Dios te esté mostrando un camino, es decir, te esté diciendo que la ayuda que necesitas, lo que estás pidiendo, lo puedes recibir del COF. Esos recursos que no encuentras para salir de esa situación de sufrimiento, a pesar de la oración, te la puede dar el orientador o el psicólogo. Por supuesto, hay que tener claro que estas cosas no las podemos hacer en nuestras fuerzas, sino contando con Dios para todo y apoyándonos en Él.

 

Yo hace ahora 6 meses que estoy como paciente en el COF. A veces, me pregunto por qué tardé tanto tiempo en acudir, en pedir ayuda. Yo que siempre voy diciendo a todo el mundo lo maravilloso que es el COF, porque he visto a mucha gente pasar por él y salir muy agradecida. Pues, he descubierto que cada uno tenemos nuestro tiempo y que Dios es paciente con nosotros. Él nos muestra el camino, lo que pasa es que a veces nos hacemos los ciegos o los despistados, como hice yo.

No quería asumir que estaba pasando por algo diferente a otras veces, que me estaba quedando sin fuerzas, que era incapaz de sobrellevar las situaciones de sufrimiento que me estaban acorralando en esos momentos. Porque siempre lo he visto claro en los demás, he visto como amigos, familiares pasaban situaciones de dolor y no he dudado en ofrecerles la ayuda del COF. Pero claro, somos libres de aceptar la ayuda o de rechazarla. No se puede ayudar a nadie que no quiera ser ayudado.

Ahora sé, cuando todo se va aclarando en mi cabeza, y porque lo he experimentado yo misma, que pedir ayuda no es tan fácil. Primero porque tuve que reconocer que tenía un problema (depresión con crisis de ansiedad, que habían hecho aparecer muchos miedos en mi vida que hacían casi imposible sobrellevar el día a día), y eso suponía reconocer que soy limitada, que soy humana y que en ese momento de sufrimiento no tenía los recursos necesarios ni la energía para resolverlo. Porque cuando se pasa por situaciones difíciles que, quizás nos hacen preguntarnos por qué Dios lo permite, aún apoyándonos en Dios con todas nuestras fuerzas, hay veces que eso no basta, yo en esos momentos de depresión, de ansiedad, de sufrimiento, con dos niños y un marido a los que atender, un trabajo, la parroquia, un padre enfermo…por supuesto que me apoyé en Dios, sino no sé qué hubiera sido de mí. Pero también tengo muy claro que sin la ayuda del COF no hubiera podido salir adelante (aunque todavía estoy en ello).

Doy gracias a Dios cada día por haberme puesto esta ayuda, por la entrega de esta persona, este psicólogo, ya amigo, que me está enseñando las herramientas, los recursos que yo no tenía para esta situación que me toca vivir ahora y que Dios permite (para que aprenda y saque lo bueno de esto) y que yo sola no era capaz de ver y mucho menos de resolver. Y me cuesta entender que personas que pasan por situaciones difíciles, como las pasamos todo el mundo, no se dejen ayudar, teniéndolo tan fácil.

Aunque todavía me queda mucho camino que recorrer, me quedo con algo que esta persona del COF, que tanto me está ayudando en estos momentos difíciles, me dice de vez en cuando, es algo así como : ” tener la esperanza de vivir algo te permite empezar a vivirlo”. Pues yo tengo la esperanza de curarme, de pasar esto, gracias a Dios, acompañada por el COF.

Firmado: testimonio anónimo de persona atendida en el COF

Sede Central: Avda. Isabel de Farnesio, 9

Boadilla del Monte (Madrid)

CIF: G84716885

646 17 57 03

  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon

Facebook

Twitter